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El Ilustrador



A pesar de que me han gustado desde siempre mucho el cine, los libros y los cómics, pasé mucho más tiempo en mi infancia jugando que con un lápiz en las manos, dibujando o escribiendo.

Crecí en un barrio obrero de Vitoria-Gasteiz, la ciudad donde nací. El lugar aún se encuentra en las afueras de la ciudad, cerca de los montes de Vitoria y los planes de juegos y aventuras se multiplicaban, y yo procuraba participar en ellas como uno más. En mi familia no había tradición artística y fue en lo que es hoy la educación secundaria cuando comencé a tener contacto con el arte y la literatura. En las clases de Historia del arte conocí las obras de los pintores, la escultura y la arquitectura y creo que entonces se me encendió algo dentro. Sobre todo un día al ver los cuadros de Frans Halls.

También en aquella época tuve acceso a mayor cantidad de libros y conocí a amigos que les gustaba leer y dibujar. La combinación de texto e imágenes como medio de expresión me había parecido desde siempre algo muy atractivo y el cómic tenía estas características y era un medio muy accesible.

Sin embargo, no era un dibujante habilidoso. Copiando de los dibujos que hacía algún compañero y de libros comencé a adquirir cierta destreza y comencé a dibujar una y otra vez en todas partes mientras iba sacando los cursos y jugaba en el equipo de fútbol del club de mi colegio.

Conocí a otros dibujantes que se reunían en torno a una tienda de cómics de Vitoria y junto a ellos comencé a colaborar en algunas publicaciones. Pasado poco tiempo, algunos creamos nuestro propio Fanzine y me presentaba a algunos concursos de Cómics.

Para estas alturas, estaba estudiando Bellas Artes (Leioa-Universidad del País Vasco- especialidad técnicas gráficas), había dejado el equipo de fútbol y publicaba mis historietas con cierta periodicidad en diversas publicaciones, algunas semiprofesionales. Influenciado por lo que veía en publicaciones francesas, conocí el mundo de los libros ilustrados. Me di cuenta que prácticamente los únicos libros ilustrados que se publicaban en castellano o euskera eran los destinados al público infantil y juvenil. Descubrí entonces de una forma más consciente el universo de la literatura ilustrada y de la literatura juvenil.

Un día conseguí hablar con un editor de una editorial del País Vasco. Me dieron un par de textos e hice varias ilustraciones de prueba. Les gustaron y me dieron algo de trabajo ilustrando libros de texto.

Poco más tarde conocí a un escritor que había ido a vivir a mi barrio y nos hicimos amigos. Un día me propuso ilustrar un texto que él tenía escrito. El amigo era Bernardo Atxaga, y el libro, "Xolak badu lehoien berri " (Shola y los leones). El libró gustó y mis ilustraciones también. Así, después de unos meses me propusieron desde una editorial ilustrar otro libro. Luego llegaron nuevas propuestas.

Acabados los estudios en la Universidad, dedicaba mi tiempo a ilustrar y seguía escribiendo y dibujando cómics. Sin embargo las lecturas (las cosas habían cambiado: ahora la mayor parte de lo que leía eran novelas) y el contacto más directo con la literatura, influyeron en mis necesidades expresivas. Necesitaba desarrollar cada vez más los textos para contar historias.

He iniciado un nuevo camino como autor de literatura y publicado numerosos títulos. Compagino esta faceta con mi la labor de ilustrador y, de momento, he abandonado la faceta de autor de cómics. Hoy en día, después de haber vivido también en Bilbao y haber pasado temporadas en Barcelona, vivo en Vitoria-Gasteiz. Aunque a veces me voy por ahí.





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